Un linuxero en Mac

Creo que es mucho lo que se ha escrito sobre sobre los cambios que supone para un usuario de Windows cambiarse a el sistema operativo de la manzana, pero poco es lo que he encontrado sobre opiniones de usuarios de otras plataformas UNIX que deciden dar el salto. Por ello voy a listar una serie de diferencias que se pueden encontrar y algunos trucos y herramientas que pueden hacer la vida más cómoda a un asentado linuxero.
Todo el presente artículo está basado en la versión 10.6 de Mac OS X.

 

El entorno de trabajo

 Dejando a un lado la cuidada estética de todo el sistema vamos voy a centrarme en los elementos más importante.

Barra de Menú Global

Al rato de usar el sistema, te das cuenta de que ninguna de las ventanas tiene la acostumbrada barra de “Archivo, Herramientas,…”, ésta no ha desaparecido, se encuentra en la parte superior de la pantalla y cambia adaptándose a las herramientas que estemos usando.

La mayor ventaja de esto es el ahorro de tamaño que puede suponer, y aunque en un principio resulte incómodo desplazarse hasta ella, tras usarla un rato, te acostumbras a la gran lógica de que siempre se encuentre en el mismo sitio. Si las acciones son similares en todas las aplicaciones… ¿por qué cada aplicación ha de tener su propia barra?

 En esta barra también encontramos a la derecha el menú de la manzana desde el que puede accederse a información del sistema y a las preferencias. En la parte derecha está en reloj, y los Tray icons, las aplicaciones que se quedan abiertas aún cuando las cerramos.

El Dock 

En la parte inferior del escritorio encontramos una herramienta cargada de iconos, éste es el Dock, el lanzador rápido de aplicaciones.  Si queremos tener una herramienta a mano, basta con arrastrarla a la barra y listo. Si por el contrario queremos deshacernos de una, la arrastramos fuera.

 Una de las cosas que a mi me molestaron en un principio fue que ocupaba buena parte de la pantalla, pues por defecto ni se oculta ni puede ser ocultado por ninguna pantalla. Tras ir a las preferencias del sistema desde el menú de la manzana y modificar una opción problema solucionado, se ocultaba y listo.

 Otra molestia fue la de no tener ningún tipo de separador para clasificar las aplicaciones en el propio Dock. En otras herramientas similares para Gnome tenía esta opción. Puede solucionarse insertando un icono vacío, para ello, hay que abrir una terminal ‘Aplicaciones > Utilidades > Terminal’  y escribir:

defaults write com.apple.dock persistent-apps -array-add ‘{tile-data={}; tile-type=”spacer-tile”;}

Luego tenemos que reiniciar el Dock escribiendo este otro comando:

killall Dock

Si el espacio queremos añadirlo a la parte derecha, donde se encuentra la papelera y algunas carpetas especiales como la de Descargas y Aplicaciones, el comando a ejecutar sería el siguiente:

defaults write com.apple.dock persistent-others -array-add ‘{tile-data={}; tile-type=”spacer-tile”;}’

 Tras ello también tendría que reiniciarse el Dock.

Los separadores actúan como un icono más, por lo tanto podemos moverlos de un lugar a otro arrastrándolos o eliminarlos dejándolos fuera de la barra.

El Escritorio

 Una de las cosas que diferencian a los usuarios de cualquier sistema operativo con los de Mac, es el orden que se tiene en el escritorio. He conocido a usuarios de Windows acostumbrados a tener su escritorio completo de aplicaciones que tras dar el mordisco a la manzana han mantenido el mismo como el primer día.

Creo que esto es debido a que otros sistemas invitan al usuario a tenerlo todo en el escritorio. Tras la instalación, siempre encontramos una cantidad ingente de aplicaciones en el mismo, además al instalar un nuevo programa nos invitan a añadir un icono.

Tras el primer arranque que realizamos, vemos que no hay NADA en el escritorio, que se encuentra limpio e impecable. Todas las herramientas están en el Dock, un lugar accesible en cualquier momento sin necesidad de perder el tiempo minimizando ventanas.

Mac nos invita a tener un escritorio limpio, solo veremos iconos en el mismo cuando conectemos un disco USB o montemos una aplicación (ampliación en el siguiente punto). Ésto no quiere decir que no podamos añadir todas las aplicaciones al mismo, pero en mi opinión, se hace innecesario.

Para desmontar cualquier disco o aplicación del Escritorio, podemos hacer click derecho sobre la misma y expulsarla, o arrastrarla hasta la papelera que en este proceso se convierte en el icono de expulsión que tenemos en el teclado para realizar esta operación con los CDs.

El Comportamiento de las Ventanas

Lo primero que puede chocar es ver los botones de ‘Cerrar’, ‘Minimizar’ y ‘Maximizar’ a la izquierda de la ventana, pero eso no es muy trascendental, lo realmente importante es mostrar algunos cambios chocantes que podemos encontrar.

Para redimensionar una ventana, se ha de realizar obligatoriamente desde la esquina inferior derecha.

El botón de maximizar, el verde, no hace que la ventana ocupe el 100% de la pantalla, simplemente le asigna el valor mínimo que la ventana necesita. Esto quiere decir que si abrimos una web con un ancho de 800px y le damos al botón verde, se nos redimensionará la ventana a esa anchura.

Finder

Se trata del navegador de archivos de Mac, el homólogo de Dolphin en KDE o del Nautilus de Gnome. Es la única aplicación que se encuentra siempre en ejecución, por mucho que la cerremos, seguirá en memoria.

Su uso es simple, como cualquier otro navegador, pero tiene ciertas peculiaridades que lo hacen diferente y que me han dado más de un quebradero de cabeza.

 La primera vez que quise renombrar un documento me volví loco, ¿ Alguien ha dicho Click Derecho > Renombrar? No existe tal opción. En Mac,  el modo más fácil de renombrar un archivo es seleccionarlo y pulsar la tecla ‘Enter’.

 Otra peculiaridad no tan molesta, pero que puede añorarse es que no tenemos una barra de direcciones, no podemos saber en que ruta del sistema nos encontramos en cada momento. La ruta completa se muestra realizando click derecho en la barra superior de la ventana donde se muestra el nombre de la carpeta, o añadiendo una barra a la parte inferior de la ventana, ‘Visualizar > Mostrar barra de ruta’.

Las Hotkeys o Teclas de acceso Rápido

Si tienes ya un Mac y aun no lo has hecho, mira atentamente el teclado, verás que hay una tecla ‘Cmd’ y ‘fn’ y que careces de teclas tales como ‘Fin’, ‘Inicio’, ‘Sup’.

La tecla ‘Cmd’ actúa como el control de cualquier teclado convencional y junto con ‘c’, ‘x’ y ‘v’ realiza las acciones de ‘copiar’, ‘cortar’ y ‘pegar’ respectivamente. También se usa junto con el tabulador para pasar de una aplicación a otra.

Para ir al inicio de una fila se ha de pulsar ‘Cmd+Flecha Izquierda’ y para ir al final ‘Cmd + Flecha Derecha’. En algunas aplicaciones se realiza esta misma acción mediante la tecla ‘fn’ y las respectivas flechas.

El ‘Suprimir’ que tanto usamos para eliminar el texto que queda a la derecha del cursor se logra mediante la combinación de ‘fn+retroceso’.

 

Las Aplicaciones

Se que la creencia de muchos es que Mac tiene el sistema de instalación de herramientas más simple e intuitivo de todos los sistemas operativos. En la mayoría de los casos, tras bajarnos una aplicación y montarla en el escritorio, basta con arrastrarla a la carpeta Aplicaciones y ya está preparada para utilizarse.

Tengo que admitir que este método resulta simple, pero tenemos que obtener el programa fuera del sistema, hay que ir a Internet y buscarla. Además las actualizaciones hay que realizarlas a mano. Por ello creo que los gestores de aplicaciones que vienen en la mayoría de las distribuciones de GNU/Linux actuales, mejoran con creces este método. Se que la AppStore de Mac proporciona un sistema similar, pero hay que registrarse en la misma y proporcionar muchos datos personales.

Una herramienta que se encarga de realizar la búsqueda de actualizaciones por nosotros es appfresh.

Instalar una Aplicación

Las aplicaciones descargadas tienen extensión ‘.dmg’ (una especie de unidad de disco). Cuando las descargamos y abrimos vemos que se ha montado un nuevo dispositivo en el escritorio, tras abrirlo nos aparecerá una ventana en la que se nos indica que arrastremos el icono de la aplicación a la carpeta Aplicaciones. ¿Qué icono? el mismo que se muestra en esa misma ventana.

Desinstalar una Aplicación

Una aplicación de Mac se desinstala con tanta facilidad como se instala, solo que en este caso tenemos que arrastrar la aplicación desde nuestra carpeta Aplicaciones a la papelera que se muestra en el Dock.

¿Puedo usar mis antiguas aplicaciones?

Buena parte de las aplicaciones de GNU/Linux se encuentran disponibles para Mac, VLC, firefox, chrome, … Es lo bueno del software libre.

Aquellas aplicaciones que no estén portadas oficialmente para la manzanita, puede intentarse portarlas mediante el uso de Fink.
 

La Terminal

Se que no todos los usuarios de GNU/Linux son unos amantes de la linea de comandos, pero yo no puedo vivir sin ella. Han sido muchos años ( 8 o 9 ya) que llevo empleándola, y a día de hoy se me hace más cómodo navegar por ella y lanzar el navegador de archivos una vez dentro de la carpeta deseada,  que moverme entre carpetas por cualquier navegador de archivos.

Habían tres cosas que me molestaban de mi consola de comandos, la carencia de colores al listar documentos, el Prompt (texto que aparece en una linea de comandos por delante del comando que se está ejecutando) y la opción de tener una terminal de estilo Quake como Yakuake o Tilda (Terminales ocultas que se muestran al pulsar una combinación de teclas).

El Prompt

Por defecto el Propmt de Mac es poco esclarecedor, solo muestra el directorio actual, no la ruta completa de directorios, y el orden de la información que se muestra es diferente a la que se tiene en los sistemas GNU/Linux.

Para tener un Prompt Linux like hay que crear/modificar el archivo oculto ‘.bash_profile’ (tiene un ‘.’ punto al inicio) de vuestra carpeta de usuario. Emplear para ello vuestro editor de textos plano favorito. Lo que hay que introducir es:

export PS1=”\u@\h\w$ “

Si alguno ha jugado con estas opciones en GNU/Linux le resultará muy familiar, pero para el resto una pequeña aclaración: la ‘\u’ hace referencia al nombre de usuario, la ‘\h’ al nombre del host y ‘\w’ indica la ruta actual completa.

Los colores

Nuevamente toca editar el archivo ‘.bash_profile’ añadiendo esta vez lo siguiente:

 export CLICOLOR=1

Terminal de estilo Quake

Este proceso resulta un poco más tedioso que lo anterior, pero no es muy complicado.

Primero se ha de descargar, descomprimir e instalar SIMBL. Es una herramienta que permite añadir funcionalidades a otras aplicaciones.

Tras ello hay que descargarse el Plugin para SIMBL que añade esta funcionalidad a la terminal, Visor. Este archivo hay que introducirlo en ‘~/Librería/Applications Supports/SIMBL/plugins/’. Es posible que esta carpeta no exista, si es así crearla. Recordar que ‘~’ hace referencia a vuestra carpeta principal.

Actualmente Visor ha sido renombrado a Total Terminal y es independiente de SIMBL por lo que se instala como una aplicación normal y corriente una vez descargado el archivo.

Tras reiniciar la Terminal se puede apreciar un nuevo icono en la barra de herramientas, desde él pueden modificarse las preferencias de la aplicación.

Espero que esta mini guía de adaptación de un Linuxero a Mac os resulte útil.

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