Mac OS X Lion

Se que puede resultar un tema un poco recurrente, pues es de lo que se habla en todos los blogs desde hace un par de semanas, que si el rey león por aquí que si OSX por allá,… Yo no tengo intención de hablar sobre que consisten las nuevas funcionalidades del sistema operativo, ni sobre configuraciones recomendadas para que sea más cómodo; todo eso está en otros blogs a los cuales haré referencia a lo largo de la entrada.

Mi principal intención es dar mis impresiones personal sobre esta actualización, por si alguien confía en mi criterio.

Lo que más me ha llamado la atención ha sido el modelo de instalación, te descargas un paquete de la App Store y ya se instala, sin necesidad de ir a una tienda a por una copia, ni grabar un CD de la torre que se esconde tras esa capa de polvo de mi estantería. A algunas personas no les ha gustado este modelo, yo por mi parte estoy muy satisfecho. Cierto es que se requiere un ancho de banda considerable para hacerse con la copia de más de 3GB, pero eso mismo haces quienes deciden hacerse con una copia de seguridad que alguien ha colgado en la red.

ENCENDIENDO EL EQUIPO

La primera impresión al encender el ordenador fue la LENTITUD, me da la impresión que desde que toco la tecla de encendido hasta que aparece la ventana de inicio de sesión pasa una eternidad en comparación con la anterior versión. Algo parecido, pero menos notorio, sucede una vez ingresamos los datos y accedemos a nuestra escritorio.

Este tiempo de espera no vuelve a aparecer, mientras se usa el equipo todo funciona muy fluido y las aplicaciones se abren en un tiempo record.

MISSION CONTROL

Missión Control, para quien no lo conozca, es una especie de unión entre los Spaces (diferentes escritorios) y Exposé.

Cuando lo vi en vídeos no me acababa de convencer, no creía que fuese a ser algo que usase con asiduidad, pues en todos los sitios, te lo muestran como que aparecen las aplicaciones a pantalla completa que ocupan todo un escritorio para ellas y se pierde la opción de tener múltiples ventanas abiertas en diferentes escritorios que no sean el principal.

No uso mucho la opción de aplicaciones en pantalla completa, pero sin embargo si uso continuamente la vista de Mission Control para moverme entre aplicaciones y organizarlas en los diferentes escritorios, pues resulta muy útil y rápida. Si le tengo que poner un pero sería que cuando selecciono una aplicación con múltiples instancias, agradecería que en lugar de mostrarse la ventana activa de la misma, se mostrasen todas las ventanas a fin de que yo seleccione cual quiero que pase a primer plano, lo que viene a ser que se activase el Exposé con esa aplicación.

El Exposé (arrastrar tres dedos hacia abajo) no solo muestra las ventanas de la aplicación activa. Si se trata de un editor como el OpenOffice, se muestran los archivos recientes editados con el mismo, lo cual ayuda a ponerse a trabajar mucho más rápido, lo mismo sucede con los visores y editores de imágenes.

GESTOS

Apple ha decidido que empleemos muchos gestos nuevos en esta nueva versión, lo cual a mi personalmente me parece un acierto, pero comprendo que para muchos usuarios puede resultar tedioso aprenderse todos.

Lo único que me ha molestado es que desde hace tiempo uso Better Touch Tool, una herramienta para gestos personalizados, y Lion me suplantaba alguno de los míos. Nada que no se pueda solucionar con un poco de tiempo.

Entre todos los gestos que nos ofrecen por defecto, solo hay dos que yo soy incapaz de lanzar, y son el que muestra el escritorio, y su contrario, el que abre el Launchpad, una aplicación que reúne los programas al más puro estilo iPhone o iPad.

Para mostrar el escritorio se tienen que poner 4 dedos juntos sobre el Trakpad y separarlos. Para mostrar el Launchpad es el gesto contrario, se juntan los dedos. Son muy simples, pero el sistema no capta bien tanto dedo junto y acaba lanzando Mission Control o Exposé según le viene en gana.

Me resulta curioso  que con tanto gesto que han implementado, se cargasen el gesto que hace zoom en Finder, éste funciona en otras herramientas, pero no permite que agrandemos nuestros archivos en el navegador de ficheros.

LAUNCHPAD

Launchpad es un visor de aplicaciones al estilo iPhone o iPad al que no le encuentro mucho sentido pues estoy acostumbrado a abrir las aplicaciones mediante Spotlight (Cmd + espacio), pero comprendo que a los usuarios noveles les pueda resultar muy cómodo.

¿MERECE LA PENA COMPRARLO?

Como seguramente habréis visto en otros lugares, no puede considerarse una actualización completa del sistema, son una unión de mejoras que hacen la vida más cómoda al usuario. Algunos dicen que tendría que ser gratuito ya que lo comparan con los SP de Windows, pero no tiene nada que ver con esos paquetes de actualizaciones de seguridad que nos ofrece Microsoft.

Yo no me arrepiento de los 24€ que he pagado por ello, es lo que menos de lo que me dejo cualquier mes en cervezas. La cantidad que se paga está acorde con las funcionalidades que se añaden al sistema. Muchos dicen que les parece caro, se nota que no desarrollan software y que no saben lo que cuesta. En mi opinión es un precio justo por lo que aporta pese a tratarse de una actualización mínima.

COSAS EN EL TINTERO

Se que dejo muchas cosas sin comentar como las versiones de documentos, el modo de copia de seguridad automático que se ha implementado. Tampoco he hablado ni hablare sobre el nuevo aspecto visual y un largo etcétera de novedades del sistema.

Diferencias entre IdentityHashMap y HashMap

Los HashMap e IdentityHashMap se emplean para almacenar una serie de valores u objetos accesibles a través de su clave.

Durante unos cuantos años he trabajado con estas dos clases indistintamente en mis trabajos de clase y no recuerdo que alguien me comunicase que existían diferencias notables entre ellas. Supongo que a otros muchos les pasa lo mismo y se acostumbran al uso de una de ellas empleándola para todo hasta que un día un programa no funciona como se esperaba y no aparece el error por ningún lado.

La gran diferencia entre estas dos clases es como realizan la comparación de la clave o ‘key’ cuando se quiere acceder o insertar un dato almacenado en el Map. IdentityHashMap emplea el operador ‘==’ mientras que HashMap hace uso del método ‘equals()’.

Para quien no recuerde sus primeras clases de programación Java, aclarar que el operador ‘==’ comprueba las referencias de los objetos por lo que ante el siguiente código en una función que devuelva un valor boolean el resultado sería ‘true’. Ya que tanto ‘a’ como ‘b’ hacen referencia al mismo String “hola”.

String a=”hola”;
String b=”hola”;
return a==b;

En este otro caso sin embargo el resultado sería ‘false’ pues ‘a’ tiene la referencia a “hola” mientras que ‘b’ a un nuevo String cuyo contenido es “hola”.

String a=”hola”;
String b=new String(“hola”);
return a==b;

El método ‘equals()’ empleado por los HashMap, comprueba que los valores de los dos objetos a igualar tengan el mismo valor. En ambos ejemplos el resultado sería ‘true’ en este caso.

String a=”hola”;
String b=”hola”;
return a.equals(b);
String a=”hola”;
String b=new String(“hola”);
return a.equals(b);

Una vez aclarados estos conceptos básicos veamos como afecta esto a la hora de introducir un nuevo valor junto a su ‘key’ tanto en los HashMap como en los IdentityHashMap.


import java.util.HashMap;
import java.util.IdentityHashMap;
import java.util.Map;
public class IdentityMap {public static void main(String[] args) {
    Map identityHashMap = new IdentityHashMap();
    Map hashMap = new HashMap();identityHashMap.put("a", 1);
    identityHashMap.put(new String("a"), 2);
    identityHashMap.put("a", 3);hashMap.put("a", 1);
    hashMap.put(new String("a"), 2);
    hashMap.put("a", 3);

    System.out.println("Número de elementos IdentityHashMap: " + identityHashMap.keySet().size());
    System.out.println("Número de elementos HashMap" + hashMap.keySet().size());

 }

El resultado sería:

Número de elementos IdentityHashMap: 2
Número de elementos HashMap: 1

Esto sucede ya que cuando en el IdentityHashMap introducimos dos valores mediante la clave “a”, esta es tomada como la misma entrada guardándose solo una, mientras que el ‘new String(“a”)’ representa un nuevo String y por lo tanto una nueva referencia. Por otro lado en el HashMap, al examinarse solamente el valor, e ignorarse la referencia entre ellos, los tres valores son iguales.

Tras todo esto, espero que tengáis más claro cuando usar el IdentityHashMap y cuando un HashMap, ya que  en proyectos complejos esta decisión puede acarrear serios problemas difíciles de encontrar.

Entre papeles y pantallas

Antes leía de seis a ocho libros al año, en los últimos once meses he leído unos veinte, y por desgracia no han aumentado mis horas de tiempo libre, pero si el como disfruto de este placer. Actualmente poseo un lector electrónico, un Papyre 6.1 2ª edición que puedo llevar a cualquier lado y guardarlo en incluso en el bolsillo de mi cazadora o en una pequeña bandolera sin que me resulte molesto. De este modo aprovecho a leer ese cuarto de hora que tengo que esperar al tren o en esos diez minutos durante los que los amigos se retrasan. Esto antes se me hacía imposible ya que uno puede llevarse un libro de ciento cincuenta páginas en el bolsillo, pero las cosas se complican a partir de las trescientas y ya no hablemos de las setecientas u ochocientas páginas de diversión.

Dejando el tamaño a un lado, una de las cosas que me gustan de estos dispositivos, es que puedes terminar de leer un libro en cualquier momento y lugar mientras tienes otro disponible al instante sin suponer un peso extra para la espalda. Además la privacidad que supone poder leer cualquier cosa sin que alguien te mire raro al ver cuerpos desmenuzados por la portada del libro es algo que no tiene precio, y doy fe de que sucede muy a menudo cuando eres amante de la fantasía épica.

El único pero que les encuentro es que puede costar adaptarse, muchos lectores disponen de pantalla táctil que simulan en cierto modo el pasar de página al arrastrar el dedo por ella, pero no nos engañemos, no se siente en las manos como un libro de papel en ningún momento.

La pantalla

Muchas personas son reacias a adquirir estos dispositivos pensando que cansan la vista sin ser conscientes de por que el resto de aparatos electrónicos producen tal fatiga para los ojos. Los ordenadores, móviles y televisores tienen dos principales culpables, la luz que emiten y que la imagen está continuamente refrescándose, esto es, que aunque nada cambie en la pantalla, esta se está redibujando una y otra vez a tal velocidad que pese a resultar imperceptible, si es molesta cuando pasamos mucho tiempo expuestos a ella.

Por otro lado los lectores electrónicos emplean una tecnología conocida como eInk o tinta electrónica el funcionamiento de la cual se describe en el siguiente gráfico.

funcionamiento eink

Como funciona la tinta electrónica

En su versión más básica y explicado de un modo muy simple, se disponen de pequeñas celdas que componen la pantalla teniendo en cada una de ellas tres elementos, pigmentos blancos y negros y un fluido transparente que actua como pared para separar ambos pigmentos. Cuando una corriente es transmitida a estas celdas, la posición de los pigmentos cambia, y la que estaba arriba pasa a estar en la parte de abajo. Esto supone que la pantalla solo se refresca cuando se le pide y no continuamente, por lo que este proceso es similar a escribir en una pizarra con rotuladores, se pinta, se borra y se pinta nuevamente cuando queremos poner algo nuevo.

A la hora de revisar nuestro carrito de la compra hay que fijarse en que tengan pantalla de este tipo, pues muchos comercios intentan vender dispositivos como libros electrónicos que no son apropiados pues la tecnología que usan es dañina para la vista. Por regla general, estos fraudes, se detectan con facilidad, suelen ser dispositivos con pantalla a color en lugar de blanco y negro. Ya es posible crear pantallas de tinta electrónica a color, pero su precio a día de hoy es desorbitado como para que las empresas se planteen el producirlas en masa.

Comprando libros

Por desgracia el mercado real de libros (no confundir con el lector) es pésimo, es difícil hacerse con novedades y los precios que tienen resultan abusivos, incluso los pocos volúmenes disponibles en español a través de Amazon resultan caros. A continuación dejo una comparativa de algunos libros en diferentes tiendas y formatos a fecha actual ( Julio del 2011).

La tierra de las cuevas pintadas  de Jean  M. Auel

El Corte Inglés lo tiene en formato papel por 24€ y en formato electrónico por 15.95€  lo cual supone un ahorro de 8.05€.
La Fnac repite precio en papel y su versión electrónica es un poco más asequible 15.15€ suponiendo un ahorro de  8.85€.

Soul Music de Terry Pratchett

En el Corte Inglés podemos encontrarlo por 7.95€ y mediante su página web por 5.99€ ahorrándonos 1.96€.
La Fnac lo tiene en sus estanterías a un precio de 7.95€ y en su web por 5.69€ lo que nos quita de pagar 2.26€.

Si seguimos explorando libros vemos que el ahorro ronda el 25-35%  sobre el precio de la copia en papel, lo cual a priori parece aceptable hasta que nos paramos a pensar un poco. El proceso de fabricación de un libro supone que un autor lo escriba, que la editorial de el visto bueno y que lo mande maquetar, recordemos que todos estos pasos se realizan en formato digital. Posteriormente se manda a la imprenta, se transporta a los almacenes, a las tiendas, se almacenan y se venden. Aunque no lo parezca, los gastos de transporte y de almacenamiento son muy elevados para cualquier comercio, tanto que algunas empresas como Apple diseñan los paquetes de sus productos tan pequeños como sea posible a fin de poder enviar más productos en un mismo transporte.

Con la copia digital el proceso termina antes de enviarlo a imprimir y encuadernar. Luego un usuario lo solicita y se añade un paso más que realiza un ordenador de modo automático,  que es firmar el libro a fin de que solo el usuario que lo ha comprado pueda acceder a él, vamos, que se terminó el prestar libros a los amigos, pues sus lectores les dirán que no tienen permiso, esto en el caso de que el dispositivo que poseas sea capaz de aceptar el formato en el que te lo envían.

Con todo esto, no creo que una novela tuviese que valer más de 5€ cuando tiene menos de quinientas páginas ni más de 10€ en otros casos si quieren que sus ventas realmente triunfen.

Con esto en mente, antes de adquirir a mi pequeño amigo revisé el panorama del mercado negro de libros digitales y encontré una web con una biblioteca  diseñada para los dispositivos Papyre y llevada por una comunidad sin ánimo de lucro que me maravilló, y en parte fue la que me animó a adquirir este lector y no otro. PapyreFB2.Net.

Un saludo y hasta pronto.

Un linuxero en Mac

Creo que es mucho lo que se ha escrito sobre sobre los cambios que supone para un usuario de Windows cambiarse a el sistema operativo de la manzana, pero poco es lo que he encontrado sobre opiniones de usuarios de otras plataformas UNIX que deciden dar el salto. Por ello voy a listar una serie de diferencias que se pueden encontrar y algunos trucos y herramientas que pueden hacer la vida más cómoda a un asentado linuxero.
Todo el presente artículo está basado en la versión 10.6 de Mac OS X.

 

El entorno de trabajo

 Dejando a un lado la cuidada estética de todo el sistema vamos voy a centrarme en los elementos más importante.

Barra de Menú Global

Al rato de usar el sistema, te das cuenta de que ninguna de las ventanas tiene la acostumbrada barra de “Archivo, Herramientas,…”, ésta no ha desaparecido, se encuentra en la parte superior de la pantalla y cambia adaptándose a las herramientas que estemos usando.

La mayor ventaja de esto es el ahorro de tamaño que puede suponer, y aunque en un principio resulte incómodo desplazarse hasta ella, tras usarla un rato, te acostumbras a la gran lógica de que siempre se encuentre en el mismo sitio. Si las acciones son similares en todas las aplicaciones… ¿por qué cada aplicación ha de tener su propia barra?

 En esta barra también encontramos a la derecha el menú de la manzana desde el que puede accederse a información del sistema y a las preferencias. En la parte derecha está en reloj, y los Tray icons, las aplicaciones que se quedan abiertas aún cuando las cerramos.

El Dock 

En la parte inferior del escritorio encontramos una herramienta cargada de iconos, éste es el Dock, el lanzador rápido de aplicaciones.  Si queremos tener una herramienta a mano, basta con arrastrarla a la barra y listo. Si por el contrario queremos deshacernos de una, la arrastramos fuera.

 Una de las cosas que a mi me molestaron en un principio fue que ocupaba buena parte de la pantalla, pues por defecto ni se oculta ni puede ser ocultado por ninguna pantalla. Tras ir a las preferencias del sistema desde el menú de la manzana y modificar una opción problema solucionado, se ocultaba y listo.

 Otra molestia fue la de no tener ningún tipo de separador para clasificar las aplicaciones en el propio Dock. En otras herramientas similares para Gnome tenía esta opción. Puede solucionarse insertando un icono vacío, para ello, hay que abrir una terminal ‘Aplicaciones > Utilidades > Terminal’  y escribir:

defaults write com.apple.dock persistent-apps -array-add ‘{tile-data={}; tile-type=”spacer-tile”;}

Luego tenemos que reiniciar el Dock escribiendo este otro comando:

killall Dock

Si el espacio queremos añadirlo a la parte derecha, donde se encuentra la papelera y algunas carpetas especiales como la de Descargas y Aplicaciones, el comando a ejecutar sería el siguiente:

defaults write com.apple.dock persistent-others -array-add ‘{tile-data={}; tile-type=”spacer-tile”;}’

 Tras ello también tendría que reiniciarse el Dock.

Los separadores actúan como un icono más, por lo tanto podemos moverlos de un lugar a otro arrastrándolos o eliminarlos dejándolos fuera de la barra.

El Escritorio

 Una de las cosas que diferencian a los usuarios de cualquier sistema operativo con los de Mac, es el orden que se tiene en el escritorio. He conocido a usuarios de Windows acostumbrados a tener su escritorio completo de aplicaciones que tras dar el mordisco a la manzana han mantenido el mismo como el primer día.

Creo que esto es debido a que otros sistemas invitan al usuario a tenerlo todo en el escritorio. Tras la instalación, siempre encontramos una cantidad ingente de aplicaciones en el mismo, además al instalar un nuevo programa nos invitan a añadir un icono.

Tras el primer arranque que realizamos, vemos que no hay NADA en el escritorio, que se encuentra limpio e impecable. Todas las herramientas están en el Dock, un lugar accesible en cualquier momento sin necesidad de perder el tiempo minimizando ventanas.

Mac nos invita a tener un escritorio limpio, solo veremos iconos en el mismo cuando conectemos un disco USB o montemos una aplicación (ampliación en el siguiente punto). Ésto no quiere decir que no podamos añadir todas las aplicaciones al mismo, pero en mi opinión, se hace innecesario.

Para desmontar cualquier disco o aplicación del Escritorio, podemos hacer click derecho sobre la misma y expulsarla, o arrastrarla hasta la papelera que en este proceso se convierte en el icono de expulsión que tenemos en el teclado para realizar esta operación con los CDs.

El Comportamiento de las Ventanas

Lo primero que puede chocar es ver los botones de ‘Cerrar’, ‘Minimizar’ y ‘Maximizar’ a la izquierda de la ventana, pero eso no es muy trascendental, lo realmente importante es mostrar algunos cambios chocantes que podemos encontrar.

Para redimensionar una ventana, se ha de realizar obligatoriamente desde la esquina inferior derecha.

El botón de maximizar, el verde, no hace que la ventana ocupe el 100% de la pantalla, simplemente le asigna el valor mínimo que la ventana necesita. Esto quiere decir que si abrimos una web con un ancho de 800px y le damos al botón verde, se nos redimensionará la ventana a esa anchura.

Finder

Se trata del navegador de archivos de Mac, el homólogo de Dolphin en KDE o del Nautilus de Gnome. Es la única aplicación que se encuentra siempre en ejecución, por mucho que la cerremos, seguirá en memoria.

Su uso es simple, como cualquier otro navegador, pero tiene ciertas peculiaridades que lo hacen diferente y que me han dado más de un quebradero de cabeza.

 La primera vez que quise renombrar un documento me volví loco, ¿ Alguien ha dicho Click Derecho > Renombrar? No existe tal opción. En Mac,  el modo más fácil de renombrar un archivo es seleccionarlo y pulsar la tecla ‘Enter’.

 Otra peculiaridad no tan molesta, pero que puede añorarse es que no tenemos una barra de direcciones, no podemos saber en que ruta del sistema nos encontramos en cada momento. La ruta completa se muestra realizando click derecho en la barra superior de la ventana donde se muestra el nombre de la carpeta, o añadiendo una barra a la parte inferior de la ventana, ‘Visualizar > Mostrar barra de ruta’.

Las Hotkeys o Teclas de acceso Rápido

Si tienes ya un Mac y aun no lo has hecho, mira atentamente el teclado, verás que hay una tecla ‘Cmd’ y ‘fn’ y que careces de teclas tales como ‘Fin’, ‘Inicio’, ‘Sup’.

La tecla ‘Cmd’ actúa como el control de cualquier teclado convencional y junto con ‘c’, ‘x’ y ‘v’ realiza las acciones de ‘copiar’, ‘cortar’ y ‘pegar’ respectivamente. También se usa junto con el tabulador para pasar de una aplicación a otra.

Para ir al inicio de una fila se ha de pulsar ‘Cmd+Flecha Izquierda’ y para ir al final ‘Cmd + Flecha Derecha’. En algunas aplicaciones se realiza esta misma acción mediante la tecla ‘fn’ y las respectivas flechas.

El ‘Suprimir’ que tanto usamos para eliminar el texto que queda a la derecha del cursor se logra mediante la combinación de ‘fn+retroceso’.

 

Las Aplicaciones

Se que la creencia de muchos es que Mac tiene el sistema de instalación de herramientas más simple e intuitivo de todos los sistemas operativos. En la mayoría de los casos, tras bajarnos una aplicación y montarla en el escritorio, basta con arrastrarla a la carpeta Aplicaciones y ya está preparada para utilizarse.

Tengo que admitir que este método resulta simple, pero tenemos que obtener el programa fuera del sistema, hay que ir a Internet y buscarla. Además las actualizaciones hay que realizarlas a mano. Por ello creo que los gestores de aplicaciones que vienen en la mayoría de las distribuciones de GNU/Linux actuales, mejoran con creces este método. Se que la AppStore de Mac proporciona un sistema similar, pero hay que registrarse en la misma y proporcionar muchos datos personales.

Una herramienta que se encarga de realizar la búsqueda de actualizaciones por nosotros es appfresh.

Instalar una Aplicación

Las aplicaciones descargadas tienen extensión ‘.dmg’ (una especie de unidad de disco). Cuando las descargamos y abrimos vemos que se ha montado un nuevo dispositivo en el escritorio, tras abrirlo nos aparecerá una ventana en la que se nos indica que arrastremos el icono de la aplicación a la carpeta Aplicaciones. ¿Qué icono? el mismo que se muestra en esa misma ventana.

Desinstalar una Aplicación

Una aplicación de Mac se desinstala con tanta facilidad como se instala, solo que en este caso tenemos que arrastrar la aplicación desde nuestra carpeta Aplicaciones a la papelera que se muestra en el Dock.

¿Puedo usar mis antiguas aplicaciones?

Buena parte de las aplicaciones de GNU/Linux se encuentran disponibles para Mac, VLC, firefox, chrome, … Es lo bueno del software libre.

Aquellas aplicaciones que no estén portadas oficialmente para la manzanita, puede intentarse portarlas mediante el uso de Fink.
 

La Terminal

Se que no todos los usuarios de GNU/Linux son unos amantes de la linea de comandos, pero yo no puedo vivir sin ella. Han sido muchos años ( 8 o 9 ya) que llevo empleándola, y a día de hoy se me hace más cómodo navegar por ella y lanzar el navegador de archivos una vez dentro de la carpeta deseada,  que moverme entre carpetas por cualquier navegador de archivos.

Habían tres cosas que me molestaban de mi consola de comandos, la carencia de colores al listar documentos, el Prompt (texto que aparece en una linea de comandos por delante del comando que se está ejecutando) y la opción de tener una terminal de estilo Quake como Yakuake o Tilda (Terminales ocultas que se muestran al pulsar una combinación de teclas).

El Prompt

Por defecto el Propmt de Mac es poco esclarecedor, solo muestra el directorio actual, no la ruta completa de directorios, y el orden de la información que se muestra es diferente a la que se tiene en los sistemas GNU/Linux.

Para tener un Prompt Linux like hay que crear/modificar el archivo oculto ‘.bash_profile’ (tiene un ‘.’ punto al inicio) de vuestra carpeta de usuario. Emplear para ello vuestro editor de textos plano favorito. Lo que hay que introducir es:

export PS1=”\u@\h\w$ “

Si alguno ha jugado con estas opciones en GNU/Linux le resultará muy familiar, pero para el resto una pequeña aclaración: la ‘\u’ hace referencia al nombre de usuario, la ‘\h’ al nombre del host y ‘\w’ indica la ruta actual completa.

Los colores

Nuevamente toca editar el archivo ‘.bash_profile’ añadiendo esta vez lo siguiente:

 export CLICOLOR=1

Terminal de estilo Quake

Este proceso resulta un poco más tedioso que lo anterior, pero no es muy complicado.

Primero se ha de descargar, descomprimir e instalar SIMBL. Es una herramienta que permite añadir funcionalidades a otras aplicaciones.

Tras ello hay que descargarse el Plugin para SIMBL que añade esta funcionalidad a la terminal, Visor. Este archivo hay que introducirlo en ‘~/Librería/Applications Supports/SIMBL/plugins/’. Es posible que esta carpeta no exista, si es así crearla. Recordar que ‘~’ hace referencia a vuestra carpeta principal.

Actualmente Visor ha sido renombrado a Total Terminal y es independiente de SIMBL por lo que se instala como una aplicación normal y corriente una vez descargado el archivo.

Tras reiniciar la Terminal se puede apreciar un nuevo icono en la barra de herramientas, desde él pueden modificarse las preferencias de la aplicación.

Espero que esta mini guía de adaptación de un Linuxero a Mac os resulte útil.