Obsolescencia programada

Nuestros padres y abuelos siempre nos lo han dicho, en su época las cosas se hacían para durar, ahora las cosas se hacen pensando en consumir. Lo más probable es que cuando adquiramos un producto, éste ya tenga una fecha determinada para morir, alguna de sus piezas han sido manipuladas para que esto suceda así. Teniendo en cuenta el tema, no puedo dejar hacer referencia a un documental emitido por RTVE hace un tiempo “Comprar Usar Comprar“. Dejo el enlace a Youtube ya que han quitado el vide de la web de RTVE.

En la época de consumismo en la que vivimos, es posible que no nos demos cuenta de esta realidad, pues antes de que a un producto le llegue su hora lo habremos sustituido por una nueva versión mejorada con unas prestaciones que posiblemente no precisemos pero que nos han hecho creer que son las que en ese momento determinado precisamos. Sin ir más lejos yo abandoné mi antiguo SmartPhone, un HTC Magic por mi actual Nexus One, y puede que no sea el mejor ejemplo, pero como yo muchos otros realizan esta práctica. Pero para todos aquellos que no crean que sus viejos aparatos tienen un mejor sustituto, se ha diseñado la Obsolescencia Programada, esto es, se programa cuando un producto tiene que dejar de funcionar.

Al igual que en el documental antes mencionado, voy a empezar hablando de un producto que conocemos todos, las impresoras. En el video nos muestran como la impresora de un chico deja de funcionar y tras investigar, contacta con un señor que le indica que la impresora tiene un chip que cuenta las páginas impresas y que alcanzado un número determinado se bloquea. La solución es reiniciar los datos de ese chip. Puede que esto no nos suceda a muchos, pero con otro componente del mismo aparato nos hemos peleado más de uno, la tinta.

En las impresoras convencionales la tinta suele venir divididas en 2 cartuchos diferentes, uno Negro y otro Tricolor, cian, amarillo y magenta. Mediante la combinación de estos se obtienen toda la gama de colores que vemos depositada en la bandeja de impresión. Por experiencia personal creo que hay unos momentos claves en la historia que han ido cambiando el modo en el que se consumía la tinta en nuestros hogares.

Al principio se adquirían los cartuchos originales pues no había más remedio, al cabo de los años, algunas marcas se arriesgaron a sacar cartuchos compatibles a un precio muchísimo más bajo, y luego pasamos a recargar la tinta. La industria, muy inteligentemente, se ha ido adaptando a los cambios del usuario. Una de sus primeras estrategias fue que si uno de los colores del cartucho tricolor se vaciaba, te informaba de que ese cartucho no tenía tinta. Uno podía dedicarse a imprimir folios en amarillo, y tras un rato no le dejaría imprimir uno magenta, peso a ne haber empleado ese color hasta el momento. Cuando los usuarios al ver esto empezaron a inyectar tinta a los cartuchos en casa a fin de mostrar a la impresora que todo estaba normal, los fabricantes limitaron el uso de impresiones de cada cartucho, si se decía que el cartucho negro podía imprimir 100 páginas, una vez llegadas esas páginas, ese cartucho era inservible, pues contenía un chip que le indicaba estar vacío pese a contener aún vida para unas cuantas páginas más.

Otro caso muy curioso en la historia es el de las bombillas, hubo un tiempo en el que las bombillas garantizaban una duración de 2.500 horas útiles, y de la noche a la mañana todos los fabricantes empezaron a garantizar que sus mejores bombillas solo duraban 1.000 horas. De este modo obligaban a los usuarios a adquirir nuevas bombillas en un menor tiempo mientras ellos no podían meter las manos en los bolsillos a cuenta de los billetes.

Dejando estos curiosos datos a un lado, y saliéndonos un poco de la temática del blog, vemos como ahora en todos los medios nos incitan a reciclar los productos que empleemos, papel, vidrio, embases, … Yo creo que esto es correcto, pero curiosamente parece ser que las mismas personas que nos lo dicen han olvidado que tal y como decía un antiguo profesor mío, en la vida de todo producto tendrían que haber 3Rs. Reducir, Reutilizar y Reciclar. Nos incitan a la última pero no nos piden reducir el consumo disparatado que llevamos, ni nos incitan a reutilizar las cosas. ¿Alguno tiene por casa una pluma estilográfica de su padre que se recarga con botes de tinta cuyo precio es muy inferior al de un bolígrafo desechable actual?

Espero haber dado a más de uno algo en que pensar, y si os interesa el tema ver el documental que he enlazado al principio de la entrada.

Un saludo